Madonna sorprendió al público durante el segundo fin de semana del festival al aparecer en el escenario junto a Sabrina Carpenter. Juntas interpretaron “Like a Prayer”, desatando la euforia de los asistentes y marcando uno de los momentos más memorables de la noche.

La unión de dos generaciones sobre el mismo escenario reafirma el impacto atemporal de la música y el poder de los grandes clásicos.

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