La familia real británica rindió este martes un emotivo adiós a Katherine, duquesa de Kent, quien falleció recientemente y fue despedida con una misa de réquiem en la catedral católica de Westminster, en Londres. El rey Carlos III, acompañado por los príncipes de Gales, Guillermo y Catalina, encabezó la representación de la familia real durante la ceremonia.

Este funeral marcó un momento histórico: fue el primero de carácter católico celebrado para un miembro de alto rango de la monarquía británica en la era moderna. Katherine adoptó la fe católica en 1994, convirtiéndose en la primera integrante de alto perfil en hacerlo desde el año 1701.

Durante la ceremonia, un gaitero del regimiento Royal Dragoon Guards interpretó un lamento escocés, el mismo que sonó en el funeral de la reina Isabel II en 2022. El ataúd, elaborado en sauce inglés y cubierto con un estandarte real, fue escoltado por el pasillo central de la catedral, generando una atmósfera solemne y respetuosa.

La reina Camila no pudo asistir debido a una sinusitis aguda, según informó el Palacio de Buckingham, aunque se espera su recuperación a tiempo para la visita de Estado del presidente estadounidense, Donald Trump, que comenzará este miércoles.

La misa fue oficiada por el cardenal Vincent Nichols, arzobispo de Westminster, en lo que también representó el primer funeral real en la catedral desde su inauguración en 1903.

El papa León XIV envió sus condolencias a través de una carta firmada por el nuncio apostólico en el Reino Unido, el arzobispo español Miguel Mauri Buendía, expresando su cercanía espiritual con la familia real en este momento de duelo.

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