Con él se pierde uno de los grandes creadores de moda del siglo XX. Sus vestidos de piezas geométricas metálicas son inolvidables, que ya ocupan un lugar muy destacado en la historia de la moda y por las que siempre será recordado. No en vano, la mismísima Coco Chanel lo llamaba «el metalúrgico de la moda».

Francisco Rabaneda Cuervo, como se llamaba en realidad el creador, era hijo del coronel de las fuerzas republicanas Francisco Rabaneda Postigo, fusilado por tropas franquistas durante la Guerra Civil.

Pavo Rabanne muere a los 88 años de edad.

La profesión de su madre, costurera jefe del gran diseñador español Cristóbal Balenciaga, lo marcó para toda la vida, ya que él mismo está considerado como uno de los discípulos de Balenciaga. «Fue ella quien me introdujo el gusto por la rebeldía», dijo el modista.

Una rebeldía que le ha llevado a decir: «La innovación está en la repulsa, en el rechazo. La creación no es seducción, es impacto».

La muerte de su padre llevó a la familia al exilio en Francia. Primero se asentó en la localidad de Morlaix, en Bretaña. Y fue en el país vecino donde estudió Arquitectura, lo que también influyó en su visión de la moda.

Sus comienzos

Si hay un adjetivo que le va a Paco Rabanne y a sus creaciones como anillo al dedo, ese el el de futurista. No en vano, sus diseños más aclamados, que han dado la vuelta al mundo, están confeccionados con metales, papel, aluminio u otros materiales industriales.

Sus primeras incursiones en el mundo de la moda se produjeron en la creación de accesorios, como joyas, corbatas y botones para nombres tan emblemáticos como Dior, Saint-Laurent o Pierre Cardin.

En 1966 llegó su gran oportunidad, cuando presentó en un desfile 12 vestidos confeccionados con el que él llamó «materiales contemporáneos». El provocador show subió a la pasarela por primera vez a modelos negras y descalzas que bailaban al ritmo de la música. Su éxito fue enorme.Dos meses después volvió a revolucionar la industria con el primer espectáculo-desfile de la historia de la moda, una colección de verano que lucieron sobre la pasarela las bailarinas del cabaret Crazy Horse.

Si hay algo que nunca importó a Rabanne fue asumir riesgos, pues él concebía así la moda, como un campo en el que proyectar innovaciones. De hecho, en contacto con diseñadores jóvenes, les ha dicho: «¡Sed audaces como lo fuimos en nuestra época Pierre Cardin, Saint Laurent, Courrèges o yo mismo! ¡Sed osados! ¡Buscad sin cesar! Para hacerse un nombre e imponerse no puedes copiar».

También colaboró con el cine, realizando el vestuario de varias películas. Entre ellas, ‘Dos o tres cosas que sé de ella’, de Jean-Luc Godard, o ‘Barbarella’, de Roger Vadim.

Fuente: Elmundo.es