Subir al pico Duarte es una experiencia única. No importan los pormenores de la travesía: que te sofocaste, te picaron los insectos, te perdiste, quedaste deslumbrado con el paisaje…, lo cierto es que después de estas vivencias, jamás serás la misma persona.

Son las palabras de Michael Guerrero, uno de los 48 jóvenes del Centro de Excursiones Loyola que realizó una visita a la montaña más alta del Caribe y que para muchos se convierte en un reto.

“Subir al pico Duarte te cambia la forma de ser para siempre. Al principio uno se siente algo frustrado por temor a no poder subir, pero la buena compañía, las palmaditas en la espalda junto a la frase “tu puedes”, son el motor que te impulsa a llegar a la cima”, expresa Guerrero, quien se siente feliz al vivir la experiencia por segunda vez.

El día de partida, el clima agradable auguraba éxito. Reunidos en La Ciénaga, trazaron el plan a seguir. Se ofrecieron algunas explicaciones sobre el parque y el programa a realizar. Luego, como era de esperarse, se hizo una celebración de la Palabra para poner en manos de Dios la expedición. Al día siguiente, al despertar el alba, se inició la caminata. La jornada fue interesante: a veces el cansancio imponía una parada para reponer energías; en otras, la hermosa vegetación y paisaje embriagador hacía olvidar todo y admirar la gran belleza del Creador.

Esa es una de las partes más interesantes del trayecto a decir de Guerrero. “Tenemos que hacer conciencia de que nuestro ecosistema es frágil y que las plantas y animales deben ser cuidados con amor y respeto”, señala.

Preocupados ante esta situación, los miembros del Centro de Excursiones Loyola aprovechan estos viajes para crear conciencia a los participantes sobre la necesidad de por el medio ambiente. Es así, como en las horas de descanso improvisan conversatorios sobre el tema, haciendo especial énfasis en que la basura y el ruido dañan el medio ambiente.

Imbuido en ese ambiente, “conquistan”, al tercer día, la cúspide de la elevación montañosa que es emblema y orgullo dominicano. Allí, a 3,087 metros sobre el nivel del mar, la alegría no se hizo esperar, así como el momento de dar gracias a Dios por permitirles, una vez más, llegar a la meta.

La experiencia fue muy gratificante. “La montaña hace que las fragilidades humanas salgan a flote y con ellas el cómo somos de verdad, sin apariencias, eso hace que las relaciones en la montaña sean más originales, cercanas y profundas”, cuenta Osvaldo Andrés Concepción Marte, quien expresa que como jesuita, aprecia mucho ese tipo de relación porque dejan ver lo que hay de Dios en cada persona con la que se comparte.

Es una experiencia que permite desconectarse por completo. De acuerdo con Concepción Marte, fue notoria la dependencia que tiene el ser humano con la tecnología “y lo bien que se siente salir por unos días del inhumano ritmo que la sociedad nos imprime en el día a día”.

“Lo que marca del pico Duarte no es el hecho de subir a la montaña más alto del Caribe, sino el pasarse unos días teniendo relaciones humanas de calidad que van desde cosas tan sencillas como compartir el agua en el camino o acostarse tarde contando historias en torno a una fogata”.

El quinto día fue de descanso en El Tetero. Tomaron un delicioso baño en el río (“La Ballena” se llama el lugar del río Yaque del Sur donde se dieron el chapuzón), jugaron pelota, juegos de mesa y se preparó un cerdo en puya que, a decir de Michael Guerrero, fue una de las cosas que más disfrutó del viaje

Fue así, como encantados con la excursión, iniciaron el regreso a casa, más convencidos que nunca de que subir al pico Duarte permite disfrutar de la riqueza que lleva el otro, pero también ayuda a ver cuán bella es la creación de Dios.

Sobre  Centro de Excursiones Loyola

El Centro de Excursiones Loyola fue fundado hace 36 años por el padre Chuco (quien fundó Fe y Alegría en el país y en Argentina donde se encuentra ahora).

Ha pasado por diferentes etapas y prepara a sus miembros para realizar excursiones con un corte espiritual.

El pico Duarte……

Está ubicado en los parques nacionales, José del Carmen Ramírez y Armando Bermúdez. Su fauna, su flora y paisajes espectaculares lo convierten una de las atracciones turística del país.

Deja una respuesta