Con pocas y contundentes palabras, la realeza británica ha sentado su posición frente al escándalo provocado por la entrevista en la que el príncipe Harry y su esposa Meghan Markle describieron el infierno que vivieron junto a la familia real, una historia matizada, entre otras cosas, por el racismo.

En un breve comunicado, la familia real expresó su preocupación por los problemas planteados por la pareja, en especial el relacionado con el tema racial. Y aseguró que algunos de los malos recuerdos planteados por la pareja pueden variar, aunque no dejan de tomarlos con seriedad y serán tratados por la familia real de forma privada.

A pesar de que Harry y Meghan dieron a entender la distancia que existe entre ellos y la familia del príncipe, la realeza afirmo que ellos y su hijo Archie serán siempre miembros muy amados de la familia real británica.

El príncipe William reiteró esta postura al expresar que «no somos una familia racista», para responder a la pregunta de un periodista que le interrogó al salir de una escuela en Stratford junto a su esposa, la duquesa de Cambridge, un periodista preguntó al príncipe «¿Es la familia real una familia racista, señor?».

Al preguntarle si había hablado con el príncipe Harry luego de la entrevista con Oprah, el príncipe William dijo: «No, aún no he hablado con él, pero lo haré».

Los duques de Cambridge, el príncipe William y su esposa Kate, fueron interrogados por la prensa con relación a las declaraciones de sus cuñados. Foro de BBC.