Doris Javier
Doris Javier

Directora

Descubrió su gran pasión cuando apenas era una niña que intercambia los juegos con muñecas con sus estadías, cada vez más frecuentes, en la cocina, experimentando en la creación de galletitas y polvorones. Fue así como Laura González, hoy propietaria de Candela Cuisine, inició en el fascinante mundo de la repostería.

“Mis clientes son mi pasión y los que hacen que yo siga cada día innovando y complaciendo sus peticiones”, dice

Según fue creciendo, la pequeña se dio cuenta de que la identificación con la pastelería iba más allá del mero pasatiempos de una adolescente atraída por la magia de los dulces. “Comencé a inventar con más recetas, hasta darme cuenta de que yo no veía hornear como un hobby, que la repostería ya era parte de mí, era mi pasión. Supe que quería dedicarme a esto en la vida”.

Lo que comenzó como un juego en la vida de una chiquita inquieta que a las 12 años vendía mantecaditos y polvorones en el recreo de su colegio, se transformó una profesión que pulió al pasar de los años con los estudios especializados en el reconocido instituto Mausi Sebess en Buenos Aires, Argentina, y con la práctica del día a día, conquistando los paladares exigentes de sus clientes, amigos y familiares.

Hoy día es toda una chef innovadora, que con la calidad y esmero que pone en lo que hace, apuesta a brindarle a sus clientes una rica experiencia culinaria a través de los siente sentidos.

ROCE SOCIAL. ¿Por qué decidiste convertirte en chef?

LAURA GONZÁLEZ. Primero comencé inventando con recetas, experimentando en la cocina…, muchas recetas me quedaron mal, otras muy ricas. Luego, para irme perfeccionando, comencé a tomar distintos cursos cortos de cocina y repostería. Más adelante quería dedicarme 100 % a esto y tenía como sueño lograr tener una repostería. Por esto decidí convertirme en chef, ya que esta carrera brinda técnicas profesionales en las artes culinarias. Además para poder innovar, brindarle siempre a mis clientes la mejor calidad y mantenerme en la vanguardia en el mercado.

RS. En tus estudios de repostería en el instituto Mausi Sebess en Buenos Aires, Argentina ¿qué fue lo que más te llamó la atención de esta escuela de cocina?

LG. Esta escuela de cocina tiene un sistema de enseñanza individualizado. Cada estudiante hace la preparación completa de cada plato salado, postre o pan que se enseña ese día en la clase. Hay muchas escuelas de cocina en las que las clases las dan con pequeños grupos y hacen la receta entre todos, pero de esta lo que más me llamó la atención fue esa gran diferencia. Por eso la elegí.

RS: ¿Qué es lo que más te apasiona de la repostería?

LG. Lo que más me apasiona es lo creativo que se puede ser en la repostería. Me encanta desde que empiezo a imaginarme y crear un postre en mi mente y cómo muchas veces la elaboración del mismo y el resultado final quedan hasta mejor de lo que había pensado. Realmente, me apasiona el resultado final de los postres y ver cómo los clientes quedan tan contentos. Al final, mis clientes son mi pasión y los que hacen que cada día siga innovando para complacer sus peticiones.

RS.  ¿De qué manera crees que un chef repostero puede ser creativo con sus dulces?

LG. Lo más importante es llevarse de la pasión y, sobre todo, ser muy detallista. La repostería, a diferencia de la cocina salada, es muy precisa y con medidas. De ese modo uno logra que el sabor de todos los postres esté estandarizado, que todas las recetas queden igual. Esto no quiere decir que no se pueda ser creativo con sus postres, porque uno puede crear recetas nuevas y decoraciones. Considero que para ser creativo, un chef repostero tiene que llevarse de lo que le gusta, de su imaginación, utilizar las técnicas aprendidas en su carrera profesional y tener elementos diferenciadores. ¡En la repostería uno puede crear tantas cosas! Los postres se ven bellos decorados con detalles, tal vez eso es lo que hace la diferencia de un postre más casero.

RS. Por tu experiencia en este negocio de la repostería ¿qué consejos puedes darles a otras personas que aspiran ser chef y abrir su propio negocio?

Les aconsejo que primero hagan cursos cortos, a ver si realmente les gusta esa área; también que se pongan a hornear en sus casas y a inventar. Ya luego, si se dan cuenta de que realmente eso es lo que los apasiona, que estudien la carrera de artes culinarias o de repostería porque de ese modo contarán con técnicas profesionales que harán que sus platos salados y postres les queden con mayor calidad y estandarización. También tienen que estar conscientes de que tener un negocio de repostería y cocina implica que en los momentos que las personas están disfrutando y celebrando, uno está adentro de una cocina. Por ejemplo,  en  Navidad, Semana Santa, Día de las Madres… épocas en la que hay muchas fiestas y juntaderas, etc,, pues es en las que más trabajo se tiene, al igual que ocurre con todas las personas enfocadas en el sector gastronómico.

Para mí ese es el mayor consejo, que si decides ser chef y abrir un negocio de este estilo sepas en lo que te estás metiendo y lo que estarás “sacrificando”, aunque para mí no es un sacrificio porque me apasiona. Mi mayor satisfacción es, por ejemplo en Navidad, que aunque estoy demasiado cansada, agotada, luego recibo todos esos mensajes o llamadas de clientes contentos de lo mucho que gustaron los postres en los eventos, en los regalos que hicieron.

RS. ¿Ha sido difícil emprender un negocio?

Sí. Emprender un negocio no es nada fácil. Pienso que uno tiene que estar claro sobre cuáles son sus metas, su público, a dónde quiere dirigirse y dónde aspira llegar. Luego, en el camino, habrá adversidades y dificultades, pero si uno realmente quiere seguir adelante, podrá lograrlo y nunca perder las esperanzas.

Otra cosa también que ayuda a emprender un negocio es hacerse diferenciar de la competencia. Por ejemplo, cuando vi que la torta brownie se convirtió en el “signature”y que era el más pedido por los clientes, me enfoqué en hacerlo de más sabores y más tipos. Y siempre manteniendo la calidad.

RS. ¿Cómo ves el negocio de la repostería en el país?

LG. El negocio de la repostería ha crecido sorprendentemente. Aquí hay muchísimas pastelerías y reposterías y no tenemos nada que envidiarles a otros países. Aquí encontramos postres muy diversos y de distintos tipos, para todos los gustos. Los dominicanos reposteros somos bien creativos y nos la ingeniamos, porque la humedad y el calor no ayudan para nada a muchos procesos de la repostería, y en este país están las dos. Cada día veo más postres y bizcochos hermosos.

RS. ¿Quién es ese chef que te inspira, que más admiras?

Esta pregunta es difícil… ¡Tengo tantos chefs que me inspiran!, pero uno de mis favoritos es Jordi Roca.

El postre estrella de Candela Cuisine

El “signature” de Candela Cuisine es la torta brownie. Con la sonrisa de satisfacción dibujada en su rostro, Laura cuenta que para su creación se inspiró en la torta brownie, un postre argentino. Como estudió en este país  quiso ofrecer una especialidad de esta tierra porque notó que a los dominicanos les gusta mucho el dulce de leche argentino.

En la elaboración de este postre, que no era conocido en la República Dominicana, Laura agregó sus toques personales, convirtiéndolo en el platillo estrella, y el más pedido por los clientes de Candela Cuisine.

Esta identificación con el postre he permitido la creación de variaciones a la torta brownie tradicional argentina, por lo que la experta se ha inspirado en crear distintos sabores, como son de Oreo, mantequilla de maní, Nutella, guayaba, caramelo, etc. Y cada uno haciéndolo con decoraciones y técnicas de repostería distintas.