El histórico funeral de la reina Isabel II del Reino Unido finalizó al mediodía en la Abadía de Westminster ante la presencia de decenas de dignatarios mundiales y miembros de familias reales de todo el planeta

 La capilla del castillo de Windsor  albergó el último homenaje público a la reina Isabel II, fallecida el 8 de septiembre, en presencia de unos 800 invitados que han despedido a la difunta monarca en el mismo lugar donde se celebró el funeral por su marido, el príncipe Felipe.

Mandatario de diferentes países participaron en el servicio religioso.

El féretro de Isabel II entroó en el templo seguido por los principales miembros de la familia real, entre ellos el rey  Carlos III y su esposa, la reina consorte Camila. El deán de Windsor ha presidido una ceremonia puramente religiosa en la que también ha participado el arzobispo de Canterbury, Justin Welby.

Durante el acto, se han retirado los símbolos de la monarquía depositados sobre el féretro a excepción del estandarte real -la corona imperial, el orbe y el cetro-, para ser depositados sobre el altar.

El rey Carlos III depositó sobre el féretro el color de la compañía de la reina mientras que el Lord Chamberlain ha roto su vara de mando y la ha depositado sobre el ataúd como símbolo del fin de la era isabelina.

Como ocurrió horas antes en Londres, el himno nacional, Dios salve al rey, ha servido como conclusión al último gran acto público en recuerdo a Isabel II. El entierro posterior en la capilla de San Jorge se ofició ya en privado, según la Casa Real.

Los bisniestos de Isabel II se mostraron muy tristes durante el funeral.

Cortejo fúnebre  tras el funeral

El cortejo fúnebre comenzó su marcha tras la celebración del funeral de Estado de la reina en la abadía de Westminster, en Londres, que abrió sus puertas este lunes a las 8 para la llegada de los más de 2.000 invitados que asistieron al funeral de Estado por la soberana, fallecida con 96 años tras más de siete décadas en el trono del Reino Unido.

Durante el paso del cortejo funerario, sonaron salvas de disparos cada minuto, ejecutadas en Hyde Park. Asimismo, las campanas del Big Ben sonaron cada mismo período de tiempo. El rey Carlos III, acompañado de los príncipes Guillermo, Enrique y Andrés, escoltó también el féretro, transportado por miembros de la Marina Real. La procesión la cerraba el coche que transportaba a la reina consorte Camila.

La emoción era general. En las calles, ciudadanos británicos han derramado lágrimas al paso del cortejo. Un miembro de la brigada Gurkha, según reporta The Guardian, ha sufrido un desvanecimiento por un breve momento y ha tenido que ser atendido.

Formaron parte de la procesión miembros de la Policía Montada canadiense, la Gendarmería Real del Úlster, miembros de los servicios de salud, varios condecorados con la Cruz de San Jorge, así como miembros del Ejército y la Guardia Real.

Llegadas a Westminster

El rey Carlos III llegó alrededor de las 11:30 hora española al Salón de Westminster acompañado de sus tres hermanos, la princesa Ana y los príncipes Andrés y Eduardo, y sus hijos Guillermo y Enrique para escoltar el ataúd de la fallecida monarca hasta el templo, en el que reposó sobre un catafalco y que fue transportado por miembros de la Marina Real como símbolo de respeto del imperio ultramarino en el que reinó Isabel II. Soberano y príncipe vistieron uniforme militar. 

La reina consorte Camila accedió a Westminster junto a los invitados al funeral.

También ocuparon los asientos del templo los jefes de Estado más destacables del mundo, entre los que se encuentran los reyes Felipe VI y Letizia, sentados junto a Juan Carlos I y Sofía muy cerca del ataúd y frente a la familia real inglesa, el presidente estadounidense, Joe Biden, acompañado de su esposa Jill; su homólogo francés, Emmanuel Macron, el presidente canadiense Justin Trudeau, así como el vicepresidente chino, Wang Qishan y la actual primera ministra del país, Liz Truss.

Asimismo, acudieron líderes políticos regionales del Reino Unido como Nicola Sturgeon, ministra principal de Escocia, y Mark Drakeford, quien ostenta el mismo cargo en la región de Gales, así como ex primeros ministros como Boris Johnson o Tony Blair. A ellos se han unido autoridades espirituales como Justin Welby, el arzobispo de Canterbury, junto a otras personalidades militares como veteranos de las guerras de Irak y Afganistán. (FUENTE: LA VOZ DE GALICIA).