“Soy una soñadora con muchas ilusiones por cumplir”

El altruismo es una cualidad que distingue a Ana Reyna desde muy temprana edad. Ayudar es una fuerza que la impulsa. No por casualidad eligió la educación como área profesional principal.

Teniendo apenas 9 años, tuvo “la osadía” de alfabetizar a su abuela de casi 80 años, con el fin de que pudiera leer la Biblia, e invitaba a los niños a ir a la escuela de verano de su iglesia. De adulta, dio forma a esa vocación estudiando Educación Inicial, profesión que ejerce en el centro educativo La Casita de Belén, del que es directora académica desde hace 12 años.

Su interés por compartir experiencias y conocimientos encuentra espacio público en @AprendoConMamá, la cuenta donde habla sobre educación, crianza y lactancia materna, entre otros temas, así como en el espacio radial que conduce, “Amor por la educación radio”.

Su más reciente proyecto, Dona por Amor, es la materialización del sueño de servir a comunidades necesitadas, actividad que realiza desde hace un tiempo de manera personal, pero que ha decidido llevar a una siguiente etapa, invitando a la sociedad a ayudar a familias en estado vulnerable. En esta ocasión, comparte con nosotros algunos datos importantes sobre esta iniciativa.


Ana Reyna es educadora especializada en estimulación temprana y educación inclusiva.
"Hacer de esta labor social una marca familiar es una gran bendición y un gran legado que dejo a mi hijo, quien nunca ha faltado y disfruta estar allí".

RC: ¿Qué es Dopora?
AR: Dopora es un programa de ayuda social cuyas siglas significan Dona por Amor. Se basa en la idea de que nos desprendamos de algunas cosas y donemos para hacer felices a otros, pero siempre desde la perspectiva del amor y no de la pena o el menosprecio. 

RC: ¿Cómo inició este proyecto?
AR: Cuando viajaba a la zona este del país, de donde eran mis abuelos, veía que de entre los enormes cañaverales salían personas con niños. Me preguntaba de dónde venían, cuál era su medio de sustento, y qué hacían para divertirse.
Empecé a interesarme grandemente por esas zonas olvidadas o desconocidas por la mayoría y, gracias a un amigo, logré contactar a los representantes del primer batey que visitamos en 2018, Batey Doña Lila, con el que desde diciembre de ese año hemos estado en contacto constante. 

RC: ¿Quiénes te apoyan en esta causa?
AR: Dopora se sostiene de donaciones que realizan personas allegadas a mí: amigos, familiares, vecinos y otros que van viendo las publicaciones en mi cuenta de Instagram. Puedo decir que cada alimento o artículo que se lleva a los bateyes es enviado desde el corazón de la gente, aun de gente que no me conoce y desea colaborar con la causa. Hasta el momento ninguna institución se ha unido a nosotros. 

  

RC: ¿Qué logros puedes señalar en el tiempo de actividad que lleva Dopora?
AR: Hemos alcanzado a más de cien niños a través de donaciones de ropas, zapatos, objetos de cuidado básico y personal. Hemos facilitado juguetes, libros de colorear, libros de cuentos, caligrafías y otros útiles escolares. También logramos el apadrinamiento de quince niños y sus familias para cubrir necesidades económicas y sociales, aportando ayuda para desde la compra de pañales hasta las celebraciones de cumpleaños. 

Soy promotora de lactancia materna y es algo que también incluyo en las acciones de Dopora. Hemos ayudado a más de treinta madres a lactar a sus hijos mediante charlas, seguimiento personalizado y donación de algunos artículos para facilitar la lactancia materna como extractores de leche y fundas para almacenarla, pero creo que el mayor logro hasta ahora es hacerles sentir que hay gente que se preocupa por su bienestar integral, que no son entes olvidados.

“Hemos creado lazos de amistad con muchas familias que se mantienen en contacto con nosotros y comparten el desarrollo de sus niños”

RC: ¿Cuáles son los objetivos a largo plazo de la organización?
AR: Convertirnos en una fundación formal con la ayuda de otras instituciones que puedan sostener el trabajo que ya estamos haciendo. Queremos empezar a apadrinar otros bateyes y abrir el abanico de oportunidades para personas que viven en sectores con igual vulnerabilidad. 

De igual forma, quisiéramos ampliar los programas de apadrinamiento para que cada niño tenga con qué ayudar a cubrir sus necesidades básicas, y que al crecer podamos establecer nexos para que puedan acceder a la formación profesional.

RC: ¿Quiénes pueden ser parte y cómo?

AR: Todos pueden ser parte, solo se necesita el deseo de ayudar. Las donaciones se depositan en el centro escolar que dirijo, “La Casita de Belén”, y se van recopilando hasta tener suficiente para abastecer el batey.

 

Algunas personas, por cuestión de tiempo, prefieren donar en efectivo, lo que también aceptamos para comprar alimentos. En mi cuenta @AprendoConMamá tengo una sección con información sobre nuestras visitas y a través de la misma los interesados pueden contactarme.